18/12/08

DEL SABER DE LA GENEALOGÍA A LA MORAL DEL PODER de Nietzsche a Foucault (y viceversa...)*




Friedrich Nietzsche y Michel Foucault son los pensadores que están de fondo en este extraño libro. Extraño porque es producto de la aventura del pensar en un medio académico que no siempre es propicio para esos menesteres; de hecho, atrapados en una concepción de la universidad que el mundo impone criterios administrativos y técnicos sobre los académicos, y prefiere sacrificar estos últimos en aras de la eficiencia y la productividad, ver que se produce un libro de estas características es por lo menos alentador y sobre todo, es un indicio de que aunque la universidad desaparezca en occidente convertida en una empresa prestadora de servicios, lo cierto es que pensar es algo que puede persistir al margen de esos avatares históricos o aun mas, que estos mismos avatares sean acicate para dicha tarea. También es extraño este libro porque surge a partir de un aplicado trabajo de lectura de estos dos autores en un programa de psicología, lo cual llama la atención si se considera que habitualmente esta disciplina suele concentrarse en las técnicas y en los modelos de intervención, y esto contrasta fuertemente con el horizonte critico abierto por Nietzsche, quien considera, por ejemplo, a Dostoievski como el único psicólogo del cual ha tenido algo que aprender, y contrasta también con la revisión igualmente critica que hace Foucault cuando muestra que los saberes psicológicos difícilmente logran ocupar un espacio distinto al que largamente ocupan las prácticas confesionales y normalizadoras.

Estos dos pensadores son entonces el leitmotiv, la excusa para las elaboraciones que aquí se exponen. Pero si Nietzsche y Foucault son pretextos, no lo son porque se hayan convertido en formulas –en modo alguno esto sería respetuoso con lo que ellos propusieron-, sino por que pensar sea hace con ellos y contra ellos, no de otro modo se puede escoger un camino propio. Y esta búsqueda es lo que inspira el conjunto de trabajos que conforman el presente libro: caminos singulares, potenciados por la lectura de Nietzsche o de Foucault, o de ambos, pero que no renuncian a lo que tanto parece temerse hoy, a pensar….


*María Cecilia Salas, Juan Felipe Arroyave, Sonia Natalia Cogollo, Manual Bernardo rojas, Álvaro Ramírez, César Augusto Sánchez, óscar Arias, Juan Pablo Posada
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15/12/08

REVISTA KATHARSIS




2/12/08

FELIPE LOPEZ

Hoy he llegado yo para no ser yo,
Para contradecir lo que dije ayer
Y reafirmar lo que no he dicho,
Para no ser consecuente
Ni el ideal que pretendo ser.

Hoy he llegado yo para no ser yo,
Para sentir el dolor
Lo que ayer me producía sonrisa,
Una comedia que se vuelve escozor.

Hoy he llegado yo para no ser yo,
Para amar lo que ayer despreciaba
Y hablar lo que no he hablado
Cuando finjo lo que no se.

Hoy he llegado yo para no ser yo,
Para escribir distinto a lo de ayer
Y cantar lo que detesto,
Cuando una mujer ayer decía,
Que bueno ser como usted.

JUAN PABLO POSADA

SOLEDAD

Súbita intrusa
heraldo furtivo del instinto

Paseo rutinario
del Dios castrado
la bestia bestial de la pura razón
y el filósofo
impotente de las grandes alturas

En su mismo templo
la autónoma voluntad
canto a capela a lo insensato

celebra para siempre sus exequias.

29/11/08

Y como surgir. Omitir un punto y cambiar el sentido de todo, así un camino que termina. Quiero comenzar por buscar antiguos zapatos, y una vez encontrados, comprehender los inevitables sucesos de los hombres a través de su destino de objeto olvidado, busco zapatos viejos, busco residuos de pies de infante, de mujer soltera, busco los pies de mi papá en uno de esos zapatitos que me encuentro por ahí, los piececitos infantiles de mi padre recorriendo los patios de su infancia, patios de leña y humo, de obscuridad y silencio, patio de vela de cebo. Patio. Mi padre.

Ayer por ejemplo encontré una sandalia azul agua marina en un anaquel escondido.

Y, ¿Por qué no comprender los inevitables sucesos de los zapatos a través del destino olvidado de los hombres? Atreverse a decir que la peor pena de un zapato es terminar en un pie cárcel porque el zapato deja de ser zapato para luego convertirse en nosotros, tu, Martín y Laura confesando historias en una bicicleta que rueda por un antiguo camino de verano, el viento pasa seco por una maraña de cabello rubio, Laura y el viento alterado y confundido por la difícil y excéntrica forma del objeto que recoge su cabello, una miel envasijada que toma dinamismo. Vasija que se abre, cabello que se desparrama, cabellos que envuelven hierros, ruedas, cabellos que envuelven a Martín y a Laura.

Tal vez por eso me suelo enamorar de mujeres que declaran un horror pasmoso ante los gatos, de mujeres que lloran en el baño porque piensan que su cabello es un gato, ese gato negro prodigioso sentado en la infalible cabeza.

Te puedo ver desde un balcón, para ser más preciso, desde el balcón solo veo la línea que parte tu cabello en dos mitades desiguales.

16/11/08

SERGIO HURTADO GRAJALES

óleo, sin titulo

13/11/08

AILING LAU

ETERNAMENTE



Allí estaba ella otra vez, envuelta en una seda lóbrega, cubierta de rosas marchitas se veía corroer por el tenebroso tizne del instante que le donaría sentimientos ajenos, sentimientos que se apoderarían de ella una y otra vez, robándose en cada combate perdido un pedazo de aquello que nombran humano. Ya no era vida, era un continuo atrevimiento a perder la entereza.

Pasión lúgubre por la cual sentía tanto pavor y rechazo, aunque necesario el instante de cavilación para la formación íntegra del ser, este no daba resultados positivos, por el contrario hacía que se inhumara tétrica al conocimiento más profundo de su ápeiron y más aún a la comprensión de la verdadera finalidad, a su vacía razón de nacimiento y muerte.

Sin agudeza alguna, pasó desapercibida la sed de venganza. Por cada humano que la privara de compañía, tres debían soportar la condena más cruel de Dante, equivalente a su maldita pasión. Tras de un largo periodo advirtió cómo su esencia desvanecía en el lago de la maldad de los ogros...

No. No. No. No puede ser, ella debía detener el monstruo que crecía en su interior y devoraba su sensibilidad. Deseaba ser mujer por la eternidad, y solo lo sería con el trago mortal... un sorbo... y lo ínfimo que restaba de humano en ella se quedó allí por siempre.


9/11/08

LORENA MADRID


El amor pende de un hilo

que débil cuelga del alma,
no queda nada de esperanza
ni ganas de gritar.
No lo lamento por el querer,
solo por el morir del tiempo perdido;
sigo aquí, inmóvil,
empolvada, olvidada,
quieta como pedazo de madera.
Te siento tan tranquilo
con los pies sobre mí,
en la garganta,
presionando el nudo cotidiano.
He dejado de llorar,
aquí estoy y tú te vas,
mis piernas sin aliento,
con anhelo de correr,
la mente en blanco
y el sentimiento a mil.
¿Por qué no te largas
acorde inútil de guitarra?
A otro sitio,
mientras conjuro el honor al odio.
¡Las cuerdas revienten
haciendo la coartada de asesino!
De un zarpazo te asfixien,
te dejen sin ganas
para que sientas lo que siento,
me maldigas y rompas por fin
el hilo del que cuelga tu amor.