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30/10/10

Ailing Lau

























CARNAVAL VENECIANO

Carnaval veneciano extendido 365 días
máscara perfecta que esconde la fealdad y la maldad
de aquel cuyo nombre desconocen los hombres
danzante y triunfante juega sobre plumas multicolores
acompañado de títeres arlequines
quienes dejaron en el olvido el pensamiento.
Solo el sol con su mirada
hace resplandecer la falsa sonrisa
y a una hora determinada se oye como brujas risas.




Poema incluido en la Antología El Vacío Como LLenura 20 Poetas Contemporáneos 


17/10/09

AILING LAU

OJOS

Cae de la copa rebosante el vino tinto sobre el parque
Luego que su mirada se dirige hacia lo profundo
Revelando el manantial de bazas disputas en su interior
Es lo desconocido, no suele mirarse a los ojos
Por eso no sabe de qué color son
Tampoco suele preguntarse quien es
Solo qué quiere
El alcohol en la sangre hace sus efectos
Y como mariposa en la noche se posa frente al cristal
Es la desdichada unificación de la obra que hace lo desconocido,
Los encuentros y los desencuentros
Es la imperfección del reflejo en su ventana
Lo que los demás ven que ella no puede
Y lo ella conoce que los demás no ven
En la infinidad del universo descansan incertidumbres
Y en una pequeña habitación tropiezan dos seres
Cercanos desde siempre
Y uno le pregunta al otro ¿Y quién eres tú?















16/8/09

JOSE ESTRADA , DANIEL NARVAEZ , AILING LAU , FELIPE LOPEZ



CADAVER EXQUISITO

La caja burda hace sexo con pandora y toma aguardiente para conseguir la esperanza descalza en un túnel,

Con la oscuridad abrumadora de la realidad siendo un ladrillo sistémico del túnel.

Túnel oscuro; oscuro como tus ojos,

No muy lejos de la falta de luz que tiene tu mente.

Sumergido en el oscuro mar del cielo sobre las alas con sabor a miel

que deja el panal abierto a las horas secas donde las gotas no dejan dulces pensamientos,

del cadáver que metí al sarcófago y guardo en el closet de mi pieza…

en la que bailamos aquel día en el que la amotricidad no me abandonaba como la luna menguante esperándola llena, tan vacía de nada.

Blanco en luz y más redundancia no lo puede ser como mis cejas cruzadas,

Que germinan los gestos alucinados de inconformidad,

Por eso languidece el último día de muerte,

En el vapor esquizoide de la logia de la psi,

En el crepúsculo que no lo es,

Porque se ha ido a las horas negras,

Sin poder entender lo que puede ser.

Ser uno dentro de muchos,

Y ser nadie o un desconocido rodeado de desconocidos…

-Pero que estoy diciendo:

¿desconocido yo que pienso sin pensar y amo sin actuar?

¿Y que actúo sin amar?

¿Y qué putas mierda hago?

Suma la pupila…


Envigado, 24 de julio de 2009

10/6/09

AILING LAU



NIEVE ESCARLATA

Una sutil y larga estría escarlata
mancha la acera ya bajo dos metros de nieve
¿estética?
tal vez en otros tiempos lo fue
y aun no me hace tornar a la realidad.

Continúa… pero el imperturbable invierno
congela lo rojo que corre a través de la herida
¿ni tan siquiera una infeliz muerte puede provocar?
miserable cuerpo
solo la impotencia y la vida que engendra mi vientre
hace correr una lágrima por mi mejilla
y al llegar al canto del labio la percibo mas salada que nunca
y aun no me hace tornar a la realidad
¿a esto el hombre le llama llorar?
no es más que un error escapista de la creación.

Sigue en su vivo proceso de hacer más recóndita la herida
que hará que la sangre corra, pero se echa sobre la nieve
y con un intenso escalofrío duerme ante la derrota.

Otro inefable acto fallido ¿Que tanto se anhela?
¿Qué es lo que ellos persiguen con tanto afán y persistencia?
¿Qué es lo que no me deja morir?
y por más que quiera, aun no torno a la realidad.




ilustración: Alfred Sinley, Nieve En Louveciennes, 1878

13/11/08

AILING LAU

ETERNAMENTE



Allí estaba ella otra vez, envuelta en una seda lóbrega, cubierta de rosas marchitas se veía corroer por el tenebroso tizne del instante que le donaría sentimientos ajenos, sentimientos que se apoderarían de ella una y otra vez, robándose en cada combate perdido un pedazo de aquello que nombran humano. Ya no era vida, era un continuo atrevimiento a perder la entereza.

Pasión lúgubre por la cual sentía tanto pavor y rechazo, aunque necesario el instante de cavilación para la formación íntegra del ser, este no daba resultados positivos, por el contrario hacía que se inhumara tétrica al conocimiento más profundo de su ápeiron y más aún a la comprensión de la verdadera finalidad, a su vacía razón de nacimiento y muerte.

Sin agudeza alguna, pasó desapercibida la sed de venganza. Por cada humano que la privara de compañía, tres debían soportar la condena más cruel de Dante, equivalente a su maldita pasión. Tras de un largo periodo advirtió cómo su esencia desvanecía en el lago de la maldad de los ogros...

No. No. No. No puede ser, ella debía detener el monstruo que crecía en su interior y devoraba su sensibilidad. Deseaba ser mujer por la eternidad, y solo lo sería con el trago mortal... un sorbo... y lo ínfimo que restaba de humano en ella se quedó allí por siempre.