30/10/10

Ailing Lau

























CARNAVAL VENECIANO

Carnaval veneciano extendido 365 días
máscara perfecta que esconde la fealdad y la maldad
de aquel cuyo nombre desconocen los hombres
danzante y triunfante juega sobre plumas multicolores
acompañado de títeres arlequines
quienes dejaron en el olvido el pensamiento.
Solo el sol con su mirada
hace resplandecer la falsa sonrisa
y a una hora determinada se oye como brujas risas.




Poema incluido en la Antología El Vacío Como LLenura 20 Poetas Contemporáneos 


Jose Estrada

Regálame cinco minutos para escucharte,
Tomemos café mientras hablas,
Cuéntame a cerca de las comunidades marcianas en Neptuno,
O de cuántos tragos tomaste el fin de semana pasado.
Háblame de cómo suena tu guitarra quebrada y sin la quinta cuerda,
Explícame cómo haces para tocarla y cantar.
Dime como cocinas el arroz con camarones,
-¿A qué horas te acostaste anoche?
-¿A qué horas te levantas?
Dime:
¿De cuál religión eres?
¿Qué música escuchas?
¿Cuál es tu color favorito?
Cuéntame cómo sigue tu perra después de la pelea de anteayer.
Dime si te aburres con mis preguntas,
Pero no me digas:
“ya se acabaron los cinco minutos”



Envigado, 16 de septiembre de 2009





19/10/10

Carolina Calderón

                                                                                        Tacto



                                                                                       XX



Naturaleza consumiéndose



                                                                                             Once Upon a Time












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27/9/10

Wilmar Andres Morales


CAGADA EN UNA CALLE CON CATEDRAL.

Solo poseemos el cuerpo cuando hacemos el amor cínicamente en las esquinas
o cuando un loco enseña sus genitales en la vía pública,
el resto del tiempo, no es nuestro.
La calle usurpa el cuerpo para ponerlo en dirección a la ciudad, cuerpo de cuerpos.
La ciudad a su vez impondrá esta máxima:
“La calle permitirá sólo la vida al reducto de carne, acondicionará la carne para que elija bien”.
El loco que enseña sus genitales será exterminado,
el maestro redentor del alma será exterminado.
La esperanza del símbolo subversivo
devino en estética de la higiene,
poesía exterminada.
Estúpido poeta construyendo una metáfora ya construida,
reproduciendo un cuerpo ya dominado.
El poeta desinfecta su cuerpo para exhibirlo en la ciudad,
Su asepsia es su elección, su estética de la higiene.

¡Mamá! ¡Mamá! Tengo ganas de cagar.
La calle es larga, tanta gente que pasa…
Un poco más adelante la madre observa un espacio bajo las escaleras de una residencia, diagonal a una catedral.
- ve y caga allá.
Él hijo sale corriendo, pero su madre le grita, mientras arranca las hojas de un libro de poemas que le acaban de regalar:
-hijo, espera.
El niño se devuelve, recibe unas hojas en las que se lee, Mi novia… Mi patria…
La madre le dice:
-hijo,
sobre todo,
la limpieza.


21/9/10

Presentación de la antología poética El vacío como llenura, por Felipe Agudelo Hernández

 
1.
Al preguntarles quiénes son, algunos de estos escritores, por eludir la infinita duda socrática, contestarán sin dudar con lo que hacen. Podrán responder entonces, soy ingeniero o químico farmaceuta, estudio el comportamiento de los humanos o castigo los errores que excedieron un límite, diseño imágenes para alivianar informaciones o informo crudamente. Pero hay otra parte de la respuesta. Lo que no sale de la boca pero se grita en la mente: puedo ser cualquier cosa pero vivo como poeta porque tengo en el alma, recordando a Lorca, un frío temblor de estrellas.

Han conocido una palabra. La han besado, la han escuchado gemir y han amanecido con ella. Después descubrieron que podrían fabricarlas. Construyeron un desvelo de palabras, tantas como para construir un desierto, una ciudad o una tormenta. Pero no bastaron. Se acabaron rápido, fueron malas amantes o no se dejaron poseer, y al final los dejaron con esa sensación de que se perdió lo que no se tuvo. Se han visto obligados entonces a permanecer en la inmadurez fatal de las adicciones; a cambiar su crecimiento por el juego de erigir un poema con unas piezas de arma-todo regadas en una habitación oscura; un juego que no siempre divierte. El poeta es un joven eterno con una mente que trasciende. 

Pero también han intentado salir de esas palabras. Han esperado que el viento se las lleve… Sin embargo sólo se ha llevado copias. Las palabras se reproducen, y, como se refería Paz a una amante desnuda, nos reparten en sus partes... Tal vez se fumen, se atomicen, o se condensen en la piedra arrojada al precipicio o a la cabeza del policía; pero siempre una se queda. Como los hijos que arrastramos pegados a una pierna, insistiendo en ser llevados a lugares prohibidos: a los entierros y al epitalamio, a la noche y a la alegría, a las misas y a las presentaciones de los poemas.
Tal vez botarlas no sea tan fácil porque siempre queda una que ha creado un lugar en el poeta, que ocupa espacio. Por eso el poeta, desde que decide serlo, se va llenando de bobadas o de cosas muy lindas, que va utilizando para el buen vivir o para violar al amor.

De repente todo se paraliza ante nosotros cuando notamos que le hemos cedido la vida a una palabra. Una mañana una palabra se asomó en el espejo y sólo vio la alegría de un humano exprimiendo una tristeza. Un día después volvió al cristal y lloró al notar que aún era demasiado humana.
  
2.
Cuidado poetas con las palabras, una palabra puede decir, no me sirve este humano, qué muera y que asistan sus humanos sinónimos a un funeral donde nosotras no vamos; y si vamos no lo hacemos de corazón; y si lloramos, lloramos lágrimas pero no tinta. O lo que sería peor, que digan, necesito un hombre para describirle la fuerza y la barba; o necesito una mujer con senos pequeños para completar un endecasílabo; y traernos al mundo cuando no quisiéramos, y que después  se ocupen criando otras palabras, pagando los servicios, ejerciendo profesiones políticas, científicas, o trabajos temporales en insultos o en una conversación amorosa. Nosotros seríamos, como escribe Diana Toro, juguetes en la penumbra; castigados por usar nuestro nombre en primera persona. Hibernaríamos como las ponemos a hibernar a ellas cuando se nos da la gana; y ellas con ganas de salir, a veces salen con lágrimas o estrujan el pecho como si hubiera una estampida en el corazón.
Cuidado con las palabras, que las palabras se parecen a los dioses, no se ven, no se mastican, no se acarician ni se golpean, y se muestran en íconos, en fetiches; pero están, en la vida, en el sueño o en un rincón sucio del mundo que hace parte del olvido.

3.
Como creyente de la libertad literaria, les digo, cuidado con confundirse de dioses, que esos son privados: cada cual tiene su dios y cada dios tiene su humano… así coincidan y reencarnen en un insecto ágil, venenoso y eterno, que, los que han profundizado en el tema, han llamado dizque un poema. Una mitificadora que hace parte de los 20 dice que lo más parecido a un poema es un espejo donde nadie se reconoce.
Y si la palabra se escapa de tus manos, mátala, tortúrala, que sentirás la satisfacción del asesino, la euforia del verdugo, así ella no muera ni sufra. Mátala, así sea, como dice en su Aquiles, David Jaramillo, la muerte del otro cuerpo donde muera el corazón.

Como Leo Loaiza, callas y vas cerrando el ataúd. Ustedes también lo buscan, y al encontrarlo, lo desean hasta la necesidad. Le pasa al poeta lo que a Lorena Madrid, que busca un silencio donde pueda gritar, antes de empezar un poema. Nos pasa ahora, y les pasaría a sus endiosadas palabras: buscarían también el silencio. Como lo buscamos después de escribir, cuando leemos o cuando queremos estar muertos por una noche o después de llorar…
En ese momento llegaría nuestro tan anhelado fin. Sería una masacre peor que las manías naturales, peor que la ignorancia de los hombres. Una sola muerte de esa masa chistosa y triste llamada humanidad… Pero paradójicamente, al final de todo y en el mismo papel, quedarían nuestras palabras.

Cuando salgan, cuando termine este orgasmo lento pero continuo, tal vez se irán sintiendo lo que yo sentí al leer este libro para presentarlo. Que cumple el criterio que le exigía Platón al poeta: la poesía debe ser, ante todo, ligera.

Felipe Agudelo Hernández
Manizales, 17 de septiembre de 2010

15/9/10

Gregorio Martinez




















  


"¿Despierto, dormido? "


No es fácil caminar en el desierto.
Tu recuerdo como un sol quema mi alma inclemente.
Solo nubes pasajeras me protegen de él.


Todo a mí alrededor se desmorona.
No es más que arena.
Divagando solitario, te pierdo,
Paso a paso se separan tu imagen y tu esencia.


Sediento y cansado no hago más que oír tu voz en el vacío.
Confundo espejismos y sueños
¿Despierto, dormido? Ya sin, ti es lo mismo


Decidido a encontrar el oasis de tus ojos,
Sopla el viento arrancado mis palabras y mis meses.

14/9/10

DIANA MEJIA



  "La sofía podía verse reflejada tanto en la naturaleza antropológica, el hombre, como en su cosmología universal" Cuento para niños...

13/9/10

DAVID IGNACIO JARAMILLO


Haiku

"a mi venus de ojos brujos"

Atardecer.
El sol y tu marcharon
dejando sombras naranja
en el iris






tanka

Este canto al
Lirio húmedo de tu paso
No es cantar de flor,
Sino de gota, que brilla
Porque sobre una oda
Hace su primavera