4/3/10

JOSE ESTRADA



El día en que morí estaba sin fuerzas, pensativo y acongojado;
No sabía el motivo.
También era un día común y corriente,
Monótono y con escasas cosas que contar,
Hacia el mismo calor de días anteriores,
La genta caminaba con sus rumbos predestinados, así como el mío,
Y compartiría el día de morir con cientos de personas más,
Tal vez con o sin fuerzas,
Alegres y charlatanes,

O más mal que yo.




Envigado, 24 de febrero de 2009

ilustración: francis bacon

4 comentarios:

Leo dijo...

Yo creo que el día en que muera, si es que me doy cuenta de que me está alcanzando la muerte. Lo más probable es que me atormente la intriga, de si hay algo más allá, o si mi existir es ó fue tan efimero que llega a su fin cuando se extingue la llama de la vida.

¿Entiendes lo que es la vida? ¿entiendes la complejidad de la muerte?
Si no lo entiendes, pues comparto tu ignorancia

si lo entiendes ¿podrías enseñarme ese anhelado secreto?

Muy vakano tu escrito
Un Abrazo!

oswaldo dijo...

José me recordaste que no hay momento en el que queramos vivir más intensamente que en el momento en que estamos a punto de expirar.
Y no sé que será lo que pueda uno disfrutar más además, si darse cuenta o no de que tan muerto se a vivido, hay quienes nunca salen del letargo y nunca sienten su hedor, nada mejor creo yo que me estoy cansando del ataud que cargo, que advertir el mal olor de la muerte propia. Aunque tambien hay los que se ponen careta y así aguantan su podredumbre, en fin mi viejo que estes muy bien, si lees esto pues. sino tambien.

Anónimo dijo...

un escrito fantasioso, poco poético y aburrido....el querer publicarlo no es mas que un sintoma........ojo

Anónimo dijo...

un escrito aburrido y poco poético.....el querer publicarlo no es mas que una sintomatologia........ojo pelao