6/11/10

Leandro Loaiza Largo























Peligrosamente triste
pasa la ciudad bajo mis pies,
no sé a dónde me lleva el asfalto.
Programo en mis oídos
la banda sonora de mi rutina.
En mi mochila un libro
sobre un serial killer de gimnasio
y el cuaderno de siempre.
Me atrapan las ganas que tengo
de no morirme.
Atravieso la sombra de los arboles
camino a la universidad,
un beso de nicotina me recuerda
que no debo fumar.
El cielo me mira
y amenaza con dejarse caer.
Todos huyen.
Qué momento más sencillo y hermoso,
las gotas pintan pecas en el suelo
y ya no quiero pensar en nada más.

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