4/3/10

JOSE ESTRADA



El día en que morí estaba sin fuerzas, pensativo y acongojado;
No sabía el motivo.
También era un día común y corriente,
Monótono y con escasas cosas que contar,
Hacia el mismo calor de días anteriores,
La genta caminaba con sus rumbos predestinados, así como el mío,
Y compartiría el día de morir con cientos de personas más,
Tal vez con o sin fuerzas,
Alegres y charlatanes,

O más mal que yo.




Envigado, 24 de febrero de 2009

ilustración: francis bacon

21/2/10

FERCHO








FELIPE LÓPEZ

La chica de la casualidad


Hay un reloj árido, quieto, de manecillas que hacen una y
Y sus baterías reposan en la resurrección que puede dar una nevera
El frió del ejercicio para resucitar las muertas fuerzas del trabajo
Y sin mi tiempo para llegar a tiempo y mi reloj chino ya no da tiempo,
Espero postrado, sin mi alcancía de marrano, asesinado por mi martillo,
Con mis manos temblando por tal asesinato tan cobarde
Y solo miedo por el otro asesinato que voy a cometer contra mis pulmones
Por q no tengo dinero y quiero fumar y fumar impunemente
Y salgo a la ciudad con cigarrillos a buscar el destino sin destino
Con el corazón con ganas de venderlo en promoción a una carnicería
Y ya, aparece los metros de casualidad las escaleras de casualidad la esquina de casualidad,
Y mis ojos, mis ojos son los mas viles por traicionarme por ver casualidades
Arrugado y exhausto, con un dólar en mi billetera, la vuelvo a ver
En el césped de mis huellas converse, en el pavimento de olor a gasolina,
La chica de la casualidad aparece y aparece sin yo pedirlo
Aparece con la ignominia de no toparme en sus desprecios,
Dos átomos de sueños temporales se reencuentran ,se desencuentran, se reencuentran,
La cita que nunca fue pactada por escrito, la cita de unos pocos segundos,
La persecución inocentemente ciega, la dirección justa para encontrasen dos cuerpos,
La chica de la casualidad no cree en casualidades y olvida anécdotas
Y yo, el transeúnte perdido en su tiempo que ya no es suyo y el reloj que lo lleva a su casualidad,
La chica de la casualidad me dice adiós que se volverá un hola en otro día..
Vuelvo a mi casa con el horror de la mística y la taquicardia
Nada ha cambiado, sabiendo que la chica de la casualidad aparecerá
En la matemática de la infamia en la cuantificación de los hechos
Y seguirá y seguirá mendigando casualidades…



7/2/10

Lukas Gutiérrez Montoya


Sentado entonces, pretendiendo siempre, que por miedo jamás me atreví serlo, escribí líneas que provinieron de la nada, quizá desde el mismo silencio que la vida forjaba cuando uno la contemplaba.
Era cruel, los sueños se marginaban por repentinos recuerdos que causaban dolor; era el silencio que solía oír un mártir, un inocente que jamás quiso toparse con verdades, ésas encrucijadas que erigían filosofías para que los hombres más tontos o más osados las dilucidaran.
Implacable este dolor como fuera, nunca por obra divina el frío que nos hacía acurrucar en el lecho era arropado. El frío y el corazón encrespado eran la prueba del silencio que acogían al universo.
Los mártires fueron aquellos que actuaban sin fe, porque sabían de su pena. Pese al silencio que siempre acosó nuestros corazones, y a ese vacío interminable del que sabíamos ninguna divinidad iba a pronunciarse, terminábamos siempre por caer rendidos ante un ruego que repentinamente nos devolvía la fe, al menos hasta que el miedo se alejaba de nuevo. Si, éramos demasiado hombres. Sin embargo, otros prefirieron entregar su vida, crucificados por sus propias dudas, desangrados por su orgullo y su terquedad; Entregados al nefasto vacío que los entristecía... muertos por esa, su fe.
Al final todo era una tontería.

Miércoles, 22 de agosto de 2007.
3:46 AM.

1/2/10

Betty Cárdenas

                                                                 Dolofonía



Floresence
              


Danza de lunas rotas





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25/1/10

ORLANDO CRAMER


ÍCARO 1.1


Media noche novia infiel del viento, trae las letanías borrascosas de que duermen tras las telarañas

Ve, busca aquellos orgasmos de las brujas, las cuencas de los cráneos, tus corceles que tiran el carromato de la locura, haz que los resuellos de las bestias bañen sus camas con el remordimiento.

Quiero que el marrón de sus esquinas sea cada vez más rojo más húmedo más gangoso

Mirá que en la polvareda brumosa de su danza descansa la sal de mis negros negros con sus santos trastocados, mirá al gitano con su melancolía bastarda, apuñalándola arrancándole los senos y la cabeza con una danza que nunca conocerá sus puertos

En el fieltro de sus sombreros atardecerá y húmedos por dentro se volverán infinitos como el incienso, lloraran a tres cuartos y gemirán desmedidos en la fuente de sus canas.

Ah! Amiga bastarda llora, vení y llora mirando como la levantan entre los arabescos incorregibles, como muestra sus maravillas encordadas como a zapatazos la arrastran por el salón espiralandose con el humo , acompasada por el canto de las chinas que no saben llorar, y que el rubí no las espanta

El malevo afila sus ojos en los oídos y la luna gris le espanta hasta el último átomo de miedo, porque ya viene el ángel que espera.

viene con su sombra nacarada midiendo el contrapunto de sus pasos, el charco de la calle se estremece cuando lo refleja. Y entonces el león levanta su puñal cundo lo siente cerca, el quilombo se arma

Allá se confunden las plumas marmóreas con las puñaladas de las zapatillas, zurca el dolor su baño dorado sobre la instancia, mientras el hunde presuroso su puñal en el burdel donde mi hijo deja escapar su canto.

Socórrelo o por lo menos haz que sus rizos descansen sobre tu lomo perfumado y lánguido, que se muere mi ángel entre los olores de mi ausencia llamalo por su nombre ya que ellos le dicen tango.

23/1/10

Kata Vásquez Salazar












copyright, todos los derechos reservados ©

STEVEN RIOS

























Bajo el manto de la muerte‏



Cuando la oscuridad se aproxime
y en el viento no se escuche mas mi nombre
y a mi cuarto la luna su luz no asome
y los pasos que grave en el tiempo tu presencia los borre
sabré que la lluvia no me alimentara mas en sueños
sabré que en el espejo ya no veré mas mi reflejo
sabré que la tumba del triste palpitar de mi corazón
será en tu aliento...
Mi sombra ya no seguirá mas los pasos de un sueño
yo no pensare mas en el adiós del silencio
la noche me cobijara eternamente en su regazo
yo mirare tus negros ojos fijamente....
Entregándote mi alma que yace en este cuerpo presente
tu simplemente sentenciaras mi sueño eterno con un beso...
y dejare que tu negro manto lleve mi falso existir hacia un viaje eterno...



Ilutración: francis bacon